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"SÉ MAS FUERTE QUE TUS EXCUSAS"

Importancia del Agua, 2 litros de agua al día / 8 vasos de agua al día.

EL POR QUÉ DE ESOS 8 VASOS DE AGUA

 

Durante muchos años los expertos en belleza nos han aconsejado que tomemos ocho vasos de agua al día.  Nos decían que era buena para todo el organismo, pero no explicaban las razones de por qué debemos ingerir tanta agua.  Un beneficio importante es que el agua es un elemento clave contra el sobrepeso.  Aunque parezca increíble el agua no sólo nos puede ayudar a perder peso, sino a mantener el peso ideal una vez que lo hayamos alcanzado.

¿Cómo es Posible?

En primer lugar el agua suprime el apetito y ayuda al cuerpo a metabolizar la grasa acumulada.  Los estudios recientes nos demuestran que al ingerir menos agua los depósitos de grasa aumentan, mientras que al beber más agua, aquellos se reducen.  Esto sucede porque los Riñones no pueden funcionar debidamente sin suficiente agua.  Cuando no trabajan con eficiencia, parte de su tarea pasa al hígado.  Una de las funciones principales del hígado es metabolizar la grasa  y convertirla en energía que el cuerpo puede usar fácilmente, pero si el hígado tiene que hacer parte del trabajo de los riñones no puede hacer su propio trabajo con eficacia.  Como resultado metaboliza menos grasa.

¿Cómo combatir la retención de fluídos?

¡Bebiendo suficiente agua!

Cuando el organismo recibe poca agua interpreta esa señal como una amenaza contra su supervivencia y trata de retener hasta la última gota.  Los diuréticos sólo ofrecen una solución temporal porque al obligar al cuerpo a expulsar el agua retenida, también lo hace sentirse  amenazado, cosa que lo insta a reponer toda el agua perdida lo antes posible.  La mejor forma de solucionar el problema es dándole al cuerpo mucha agua.  Solo así eliminará el agua retenida, si usted padece  de este mal  tal vez el culpable sea el exceso de sal en su dieta.  El cuerpo solo tolera cierta cantidad de sodio.  ¿Cómo deshacerse del sodio extra?  Bebiendo más agua, al  pasar por los riñones se llevará consigo el exceso de sal.
Otra función importante de ese líquido milagroso es que ayuda al cuerpo a eliminar toxinas.  Cuando uno esta perdiendo peso, el organismo tiene que deshacerse de toda esa grasa metabolizada; el agua interpreta un papel clave en ese proceso.

¿Cuánta agua es suficiente?

Una persona tamaño y peso normal necesita 8 vasos al día.  Si la persona es gruesa, calcule un vaso grande por cada 8 kilos (17 libras) extra.  Las personas que hacen mucho ejercicio también necesitan uno o dos vasos más al día, asi como las que viven en un clima seco y caliente.

El organismo asimila el agua fría con más facilidad que el agua a temperatura ambiental.  Para que el cuerpo o dieta utilice el agua lo más eficientemente posible, le sugerimos que la ingiera de la siguiente manera:  Mañana , 1 litro consumido a lo largo de un periodo de 30 minutos.  Tarde, 1 litro consumido a lo largo de un periodo de 30 minutos.  Noche, 1 litro, consumido a lo largo de 60 minutos, no cenar hasta media hora después.

¿Qué sucede si uno deja de tomar suficiente agua?

Los fluidos corporales perderán el equilibrio que habían logrado, comenzaremos a retener agua (aumenta de peso)  ¿Qué hacer?

¡ Beber Mucha Agua !

La Magia de la Soja

La soja tiene al menos 5.000 años de historia. Su origen se remonta al año 2838 a.C. en China; al siglo VI en Japón y al siglo XVII en Europa.
Las judías de soja se hicieron muy importantes en la cultura china porque Sheng-Nung, un antiguo emperador chino, declaró la soja como uno de los 5 granos sagrados (los otros eran arroz, cebada, trigo y mijo). Los chinos le daban el nombre de carne vegetal. La judía de soja fue incluso rebautizada con el nombre de ta tou, que significa la judía más completa.
Alrededor del 300 a.C la soja se había convertido en uno de los mayores cultivos de China. En los próximos 100 años, los chinos aprendieron el arte de elaborar tofu, que se obtiene cuajando la leche de soja.
Algunos creen que el tofu fue desarrollado por monjes budistas; pero otros creen que se descubrió por accidente. La creativa cocina china perfeccionó otros derivados de la nutritiva soja. La leche de soja, el tempeh, el miso y la salsa de soja son algunos de ellos. En algunas zonas de China, donde se preparan alimentos con soja de al menos 10 formas diferentes, su consumo diario puede llegar a 55 - 60 gr.
Los japoneses no tardaron mucho en adaptar el tofu a su cocina. Se piensa que los monjes budistas misioneros se llevaban el tofu y algunos otros derivados de la soja durante sus viajes a Japón. Hoy en día, los japoneses consumen más tofu que cualquier otro grupo en el mundo.
La popularidad de la soja fue tomando incremento lentamente en el sureste de Asia. Pero no llegó a Europa hasta el 1500 d.C. Quizá los marineros europeos utilizaban bolsas de soja como lastre en sus viajes de regreso de China. O quizá los misioneros cristianos, conocieron la soja durante su trabajo, y se llevaron de vuelta a casa este alimento.
A pesar de todo, la receptividad de Europa al tofu no fue muy buena, y hasta los tiempos modernos no se entró en calor con respecto a esta judía.
Aunque los inmigrantes chinos en Estados Unidos se llevaron consigo el tofu y otros derivados de la soja a este país, su popularidad se limitó a las comunidades orientales. La primera persona que llamó la atención sobre la soja al público en general en Estados Unidos fue Benjamin Franklin, del que se dice que introdujo la soja en Estados Unidos desde Francia.
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), introdujo una gran variedad de soja en este país. La industria del aceite vegetal se interesó en el increíble potencial de la soja. Hoy en día el aceite de soja, como ingrediente base en los alimentos procesados, contribuye en más calorías que ningún otro alimento en la dieta americana.
Un extenso programa de cooperación entre Canadá y Estados Unidos en los años 30, para mejorar las diferentes variedades de soja mediante la selección de cada cosecha, permitió a Estados Unidos convertirse en el líder mundial en la producción de soja. Y la soja ha sido utilizada para manufacturar glicerina, jabón, linóleo, plásticos, sustitutivos del caucho y tinta. Hoy Estados Unidos produce un tercio del consumo mundial, que se utiliza principalmente como alimento para el ganado y productos no alimenticios, con sólo el 2% destinado al consumo humano.
En los comienzos del siglo XX, la soja alcanzó la popularidad familiar cuando el Dr. John Harvey Kellogg (cuya familia fundó la empresa de cereales), empezó una campaña de marketing a favor de la leche de soja y los productos sustitutivos de la carne basados en la soja. Inmediatamente, la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyos miembros son vegetarianos, incluyeron la soja en su alimentación diaria. Así, la soja mantuvo su terreno durante las próximas décadas, a través de este pequeño pero leal seguimiento.

El segundo signo de popularidad vino de la mano del movimiento contracultural de los años 60 y 70. El tofu atrajo muchos seguidores por ser una proteína amiga del medioambiente y una alternativa a la carne.
En nuestros días, estamos en medio del tercer y mayor signo de popularidad de la soja. Ya no se confina a pequeños grupos religiosos o hippies contraculturales, dado que ha habido numerosos estudios de científicos que documentan el rol que tiene la soja en la salud. Por eso, casi todos -desde médicos y abogados a profesores y empleados de fábrica- estamos añadiendo alimentos de soja en nuestra dieta diaria.
Y como estos alimentos saben mejor que nunca, incluso imitan la textura y el sabor de la leche y la carne, todos podemos encontrar un modo sabroso de incluir más soja en nuestra dieta. De hecho, las mismas razones que llevaron a la soja a ser considerada uno de los cinco granos sagrados en la antigua China -nutrición sana y eficaz uso de la tierra- son las que nos mueven hoy.
En el Reino Unido, los derivados más conocidos de esta legumbre tan versátil son el tofu, la leche de soja y demás productos lácteos derivados de la soja (yogures, queso) así como análogos de la carne, como la Proteína Vegetal Texturizada (TVP) o soja texturizada. Su uso extendido en la industria alimenticia (se estima que la soja se utiliza en el 60% de los alimentos procesados), es causa de que se haya convertido en uno de los primeros cultivos en ser genéticamente modificados; motivo de considerable y justificable preocupación para muchos de los consumidores, dado que esta nueva tecnología conlleva bastantes riesgos potenciales para nuestra salud y para el medioambiente. Es importante comprarla siempre “biológica”.
Como ocurre con la mayoría de las legumbres, la soja es una excelente fuente de fibra dietética, hidratos de carbono complejos y proteínas vegetales. Otros beneficios de las legumbres incluyen su ínfimo nivel de glucosa, lo que sugiere que podrían ser unos alimentos particularmente importantes para diabéticos. Además la soja produce un efecto de reducción de colesterol que probablemente es responsable de una considerable reducción de las enfermedades coronarias. También resalta su alto contenido en fósforo y vitamina PP. Quizá su porcentaje en grasa es relativamente alto, pero la mayor parte es grasa insaturada. Entran en su constitución, ácidos grasos no saturados, ácido linoleico y arquidómico, esenciales para la alimentación humana.
Por ejemplo: 100 gr. de brotes de soja secos y crudos contienen:
• 35, 9 gr. de proteínas • 15,8 gr. de hidratos de carbono • 8,5 gr. de agua • 18,6 gr. de grasas, de los que sólo 2,3 son grasa saturada.
Naturalmente, una vez cocinada, aumenta su contenido en agua mientras que se diluyen los otros nutrientes. Pero 100 gr. de tofu cocido al vapor todavía contienen 8,1 gr. de proteínas.
En comparación con otras legumbres, la soja es rica en proteínas, hidratos de carbono, grasa, fibras, vitaminas y minerales.
La cantidad de proteínas que la soja contiene está alrededor del 30 al 45% en cada cien gramos. Posee muchas más proteínas que la carne y que los garbanzos, las lentejas y los guisantes. Su porcentaje de proteínas es de tres veces más que el trigo integral, los demás cereales y huevos; y diez veces más que la leche de vaca.
Las proteínas proporcionan los aminoácidos. Los aminoácidos son los bloques constructivos que el cuerpo utiliza para la síntesis de sus propias proteínas. El organismo sintetiza aminoácidos no esenciales, mientras que los aminoácidos esenciales deben ser aportados por las fuentes de alimentación.
Las proteínas y otros compuestos que contienen nitrógeno son degradados y reconstruidos de manera continua. Todas estas pérdidas deben ser reemplazadas por medio de un suministro continuo de aminoácidos que se obtienen a través de la alimentación. Todas las proteínas vegetales y animales tienen aproximadamente los mismos 20 aminoácidos, pero la proporción de los aminoácidos varía, siendo una característica propia de la fuente de la proteína. La calidad nutricional de cualquier proteína está relacionada con su composición en aminoácidos, su digestibilidad y su capacidad para proporcionar los aminoácidos esenciales en las cantidades necesarias.
Las legumbres (guisantes, habas, lentejas, judías, garbanzos) no contienen la gama completa de aminoácidos para formar una proteína completa. En general, carecen del aminoácido esencial llamado lisina. La soja, sin embargo, no presenta esta carencia, y a sus ventajas dietéticas y de salud, hay que añadir que la calidad de sus proteínas es muy parecida a la calidad de las de origen animal; y además la cantidad proteica es mucho mayor. Los 8 aminoácidos específicos que el organismo debe obtener directamente de los alimentos se encuentran todos en la soja (y más concretamente en el tofu), aunque se queda un poco corta de metionina.
Esta pequeña carencia puede subsanarse fácilmente añadiendo cereales (arroz, pasta o pan) a una comida cuya base sea la soja. La combinación de proteínas no es una tarea difícil ni consume demasiado tiempo. De hecho, la mayoría de los menús combinan proteínas de diferentes plantas, por ejemplo un desayuno que consista en un tazón de leche de soja con cereales.
Por tanto la soja es una excelente fuente de proteínas. La proteína de la soja es equivalente a la sobre-valorada y a menudo ultra-aprovechada proteína de la carne, de la leche y de los huevos. De hecho, los chinos la llaman acertadamente carne sin huesos.
Las proteínas de la soja no sólo son más que suficientes en cantidad, sino que tienen una gran eficacia alimenticia gracias a la riqueza y equilibrio de sus aminoácidos, comparable al de la caseína de la leche. A su vez el contenido en lecitina es comparable al de los huevos de gallina. Debido a la existencia de fitoestrógenos, es de vital importancia en la madurez sexual, sobre todo en la menopausia de la mujer.
El grano de soja tiene alrededor de 10 a 17% de hidratos de carbono. Sin embargo, tan sólo un 2% es absorbido por el organismo humano. Por esta razón, el grano de soja es un excelente alimento para personas diabéticas, obesas o en regímenes para adelgazar o mantenimiento de peso. Además una taza de granos de soja cocidos contiene 3 gramos de fibra.
En los granos de soja se encuentran: caroteno, tiamina o vitamina B1, riboflavina o vitamina B2, niacina o vitamina B3, ácido nicotínico y ácido ascórbico.
Para cada 100 gramos de granos de soja, seco o crudo, tenemos 5 gramos de minerales: sodio, potasio, fósforo, hierro, magnesio y zinc.
La harina de soja contiene fósforo y calcio en proporciones más elevadas que la leche, en la proporción de dos veces más calcio y cinco veces más fósforo que la leche de vaca.
Los beneficios de la dieta vegetariana en este sentido radican en tomar soja en lugar de carne. La soja tiene antioxidantes y fitoestrógenos que luchan contra en cáncer; además, una dieta vegetariana implica consumir mucha menos grasa, especialmente menos grasa saturada. Al tomar soja en lugar de carne, se aumenta la cantidad de fibra ingerida, y las dietas altas en fibra, son protectoras de muchos tipos de cáncer, como por ejemplo cáncer de colon y cáncer de mama. Muchos estudios han mostrado su eficacia en diversos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares, también en los trastornos asociados a la menopausia.
Tiene varias ventajas sobre las carnes: No excita los centros nerviosos y no aumenta la presión sanguínea, además de ser utilizada en dietas y en los tratamientos que retardan el proceso de envejecimiento.
Hoy en día, los sustitutivos de la carne y la leche basados en la soja saben mejor que nunca. Las empresas que los producen se han esforzado en elaborar productos que tienen un aspecto y un sabor similares a la carne (hamburguesas, salchichas...) y a la leche. Además son productos que se preparan rápidamente y, bien cocinados, resulta difícil distinguirlos de los productos animales.
Si hace unos años alguien hubiera dicho que una planta iba a despertar más interés entre los médicos que los fármacos en cuya investigación y comercialización se han invertido cientos de millones de pesetas, no hubiera recibido ningún crédito. Sin embargo, la soja se ha abierto un importante hueco entre los ginecólogos españoles, que han vencido las tradicionales resistencias de los médicos hacia las plantas medicinales, y ya no dudan en recomendarla a sus pacientes en la edad de la menopausia.
Sofocos, sudoración, mareos, depresiones…, al llegar a la menopausia muchas mujeres experimentan un deterioro importante de su calidad de vida y de su salud. No sólo se sufren estos trastornos, sino que además se incrementa su probabilidad de padecer enfermedades como el cáncer, la osteoporosis o el infarto. Pero la naturaleza ha creado a la soja, que ha demostrado aliviar la sintomatología climatérica y a la vez reducir el riesgo de aparición de estas enfermedades.
Se ha comprobado que las mujeres asiáticas tienen menores índices de cáncer de mama y de colon que las occidentales y cuando lo contraen responden mejor a los tratamientos. Teniendo presente que muchos cánceres responden a alteraciones hormonales, la influencia de la soja es clara; y como otros son producto de oxidaciones, la soja es un antioxidante natural que protege contra los radicales libres. Durante miles de años, los orientales se han alimentado con soja, como principal aportación de proteínas. La carne era casi ignorada, como mucho consumían algo de pescado. Aquellas civilizaciones tan perfeccionadas eran conscientes, hace cientos de años, de la riqueza de la soja, que junto al arroz constituía la base de su alimentación.
Los alimentos provenientes de la soja son altamente recomendados para la prevención de las siguientes enfermedades:
- Tensión alta
- Exceso de colesterol en la sangre
- Angina de pecho
- Enfermedades en el corazón
- Artritis, gota, ácido úrico
- Enfermedades del hígado (lesiones celulares)
- Enfermedades en el estómago y en el intestino
- Trastornos de los lactantes
- Raquitismo
- Tuberculosis
- Enfermedades infecciosas
- Enfermedades de la piel
- Anemia
- Alteraciones producidas por radiaciones
- Estados de cansancio
- Debilidad nerviosa
- Afecciones pulmonares.
Y como afirman los doctores Miquel Casas y Frederic Viñas en su Manual de Medicina Natural: “Por desgracia se utiliza, en su mayor parte, en la fabricación de piensos para el ganado, mientras que si se hiciera directamente para la alimentación humana habría una cantidad suficiente para alimentar de forma correcta a todas las personas de este planeta”.
Además, según estos especialistas, “mejoraría la salud media de la población, ya que su valor dietético es superior al de la carne”.
Hacen falta unos 8 kilos de proteína de cereal para tener medio kilo de proteína de carne de buey. Existen numerosos aspectos económicos y ecológicos a favor de las proteínas vegetales. La soja es la reina de las legumbres y podría ser una respuesta en los países del Tercer Mundo. La soja es un alimento completo que puede perfectamente contribuir con la reducción de los índices de mortalidad por desnutrición.
El rendimiento en proteínas por hectárea es el mayor de todos los cultivos conocidos. La soja proporciona un 33% más de proteínas por unidad de superficie que cualquier otro cultivo de este planeta y veinte veces más proteínas que las proporcionadas por el mismo terreno empleado en alimentar ganado. Además el cultivo de soja fija el nitrógeno en el suelo, siendo por tanto un abono natural.
Esta fuente tan importante de proteínas, es pues, de vital importancia para combatir el hambre en el mundo. De ahí que sea considerado un “abuso” que los países ricos tomen sus proteínas a partir del consumo desmesurado de carnes animales, leche y derivados.
Ana Moreno. Autora de “Ser Vegetariano es Fácil”, “Manual de Supervivencia para Vegetarianos Novatos” y su último libro “Qué tendrá la soja, que todos hablan de ella”. Ed. Mandala

La Soja, un regalo de los dioses si se consume con moderacion

Tan milenaria como el trigo o las lentejas, la soja tardó siglos en llegar a los mercados europeos, pero en las últimas décadas su popularidad se ha incrementado en proporción a las alabanzas hacia esta leguminosa como fuente de salud, siempre que sea “moderado” su consumo, según recomiendan los especialistas.
Los antiguos chinos consideraban la soja un alimento sagrado y atribuían su descubrimiento al emperador Sheng-Nung, el inventor de la agricultura y la medicina.
Muchos años después, la biología ha dado la razón a la sabiduría china y ha demostrado que esta planta, del mismo grupo que la judía o el guisante, es una “bomba” de proteína vegetal (un 36 por ciento), que contiene grasas de tipo insaturado (cardiosaludables) además de vitaminas del grupo B y minerales.
La soja tiene “una condición única” en el reino vegetal porque “contiene proteínas de alto valor biológico casi equivalentes a las de la carne, el pescado o los huevos”, explicó a EFE la doctora Carmen Gómez Candela, responsable del área de Nutrición del Hospital de la Paz de Madrid.
“Las fuentes de grasa de la soja son de origen vegetal, no animal, por lo que está demostrado que resulta muy útil para diversas afecciones, como por ejemplo el tratamiento del colesterol”, dijo la doctora.
Pero es la presencia de fitoestrógenos, con una acción similar a la de los estrógenos -las hormonas femeninas que dejan de segregarse tras la menopausia- lo que convierte a la soja en un “regalo de los dioses” para las mujeres.
Los fitoestrógenos “se acoplan a nuestros receptores hormonales y son muy beneficiosos para aplacar algunos síntomas de la menopausia como los sofocos o el acaloramiento súbito”, subrayó la doctora Gómez Candela.
Sin embargo, esta especialista destacó que, “como en todos los alimentos, su ingesta excesiva puede causar problemas. Hemos incorporado a nuestra dieta un producto de otra cultura y es positivo, pero hay que consumirlo con moderación”.
Asimismo, Gómez Candela alerta sobre el hecho de que la soja es una de las especies “que más habitualmente se ha manipulado genéticamente y aunque la normativa estipula que esta condición debe aparecer explícita en la etiqueta, en los productos elaborados con soja se puede omitir”.
Nada de esto se conocía en el siglo XVII, de cuando datan las primeras referencias sobre esta planta en Europa a través de misioneros y marinos portugueses y holandeses que iniciaron su cultivo como una curiosidad.
La soja no pasó al consumo humano hasta bien entrado el siglo XX y aún hoy en día su ingesta sigue siendo minoritaria.
La mayoría de las cerca de cien millones de toneladas de soja que se producen en el mundo, fundamentalmente en Estados Unidos, Argentina, China y Brasil, se destinan a la fabricación de piensos para el ganado y, en menor parte, como aditivo para alimentos.
En España la producción es muy baja y se importa la mayoría de este producto. El pasado año se dedicaron 2.100 hectáreas a este cultivo, la mayoría de ellas en la sureña región de Andalucía, frente a dos millones de hectáreas de trigo, según datos del Ministerio español de Agricultura.
Pero actualmente no hace falta ser un vegetariano convencido -la soja es imprescindible en su dieta-, ni un obsesionado con la alimentación para tomar preparados elaborados con esta planta -leche o salsas- o brotes de soja (los más pacientes pueden conseguirlos cultivando las semillas en un cuenco con agua durante cuatro o cinco días).
No obstante, a veces las apariencias engañan, y la leche de soja, uno de los productos más comunes, “no es una buena fuente de soja” porque presenta una concentración baja de proteína, según la doctora Gómez Candela, que recomienda la soja seca.
Entre las variantes más “exóticas” figuran el “tofu” o queso vegetal (un extracto elaborado a partir de la leche de soja cuajada y escurrida que puede servirse estofado o hervido como plato principal o ingrediente para ensaladas), el miso (pasta de soja fermentada o con cereales), y el tamari (salsa de soja fermentada con agua y sal).

¿Cómo actúan y para qué sirven los nutrientes Esenciales

Vitamina A (Retinol)

 

Estimula el apetito y el crecimiento, la digestión y la asimilación de los alimentos. Protege contra las infecciones del aparato respiratorio. Importante para los ojos, los oídos y todo el aparato respiratorio. Beneficia las funciones del intestino y mantiene sana la piel.

Se disuelve en grasa, se destruye por las altas temperaturas y se oxida. Por eso, a la leche desnatada hay que añadirle artificialmente la vitamina A. Se almacena en el organismo y se elimina a través del hígado.

 

Vitamina P (o C 2)

Es en realidad un grupo de sustancias (flavonoides). Desempeña un importante papel en el buen estado de los capilares (vasos sanguíneos), los ojos y la piel. Su carencia puede originar rotura de capilares, pérdida del apetito, lesión en el colon, dolores abdominales, quistes y ampollas en la piel.

Es soluble en el agua, pero resiste bien el calor, por lo que se puede consumir a través del caldo de haber cocido remolacha o coliflor.

 

Vitamina B 1 (Tiamina)

Todas las vitaminas del grupo B sirven para metabolizar (quemar y aprovechar) los alimentos. Ésta, en concreto, convierte en energía los hidratos de carbono y mantiene saludables los nervios, la piel y los músculos. Importante para prevenir la depresión. Al empezar a utilizarse los cereales refinados, su carencia originó anteriormente el beri-beri, ya que se encuentra principalmente en la cáscara de los cereales.

Soluble en agua. Se destruye fácilmente con la cocción.

 

Vitamina B 2 (Riboflavina)

La vitamina del crecimiento y de las mucosas. Su carencia origina llagas en la boca, sequedad de ojos y de mucosas en general, piel y pelo secos, indigestión…

Es soluble en agua. La luz la destruye fácilmente; por eso, los alimentos ricos en esta vitamina deben guardarse siempre en envases opacos y en lugares oscuros.

 

Vitamina B 3 o PP (Nicotinamida o ácido nicotínico)

Metabolismo de las grasas y azúcares. Nutrición de los tejidos. Su carencia origina nerviosismo, tristeza, diarrea, úlceras, manchas en la piel, grietas…

Es soluble en agua. El cuerpo puede producir esta vitamina si obtiene un aminoácido, el triptofano, que está presente en huevos y leche.

 

Vitamina B 5 (ácido pantoténico)

Protege las células hepáticas y ayuda a prevenir las infecciones. Su ausencia puede ocasionar trastornos hepáticos, inflamaciones menstruales, calambres, caída del cabello…

Es soluble en agua.

 

Vitamina B 6 (Piridoxina)

 

Estimulante muscular. Ayuda a la formación de hemoglobina (el pigmento que transporta el hierro en la sangre), protege la piel y facilita el crecimiento. Las mujeres embarazadas o con tratamiento de anticonceptivos deben evitar su carencia. Su carencia origina numerosas enfermedades nerviosas (depresión, insomnio) y musculares, así como anemias, arteriosclerosis, calambres, migrañas…

Si se consume mucho alcohol es necesario aumentar la dosis de esta vitamina. Si se toma junto al magnesio y a la vitamina B2 es más efectiva. Se destruye fácilmente con la cocción.

 

Vitamina B 8 (Biotina)

Actúa en el metabolismo de los azúcares, de las proteínas y de las grasas. Su carencia hace descender la hemoglobina, con el consiguiente riesgo de anemia.

Es soluble en agua, pero está presente en buenas cantidades en casi todas las frutas y verduras crudas.

 

Vitamina B 9 (Ácido fólico)

Participa en el metabolismo de los aminoácidos. Su carencia ocasiona trastornos digestivos y anemia. Protege de las enfermedades nerviosas. Estimula el apetito, la digestión, la asimilación y la eliminación de desechos.

Imprescindible para el crecimiento y la fertilidad, así como para la sangre. Su carencia origina problemas fetales, anemia, depresión, diarrea y enfermedades de la piel.

Soluble en agua. Por tanto, al perderse mucha en la cocción, es recomendable tomar verduras crudas (por ejemplo, ensaladas de lechuga y endibia).

 

Vitamina B 12 (Cobalmina)

Interviene en la formación de los glóbulos rojos. Se necesita para el crecimiento y para tener piel y nervios saludables. Su carencia produce anemia, neuralgias, diabetes, reumatismo, fatiga intelectual o física, alergias…

Es soluble en agua. Se trata de la única vitamina de la que un vegetariano estricto puede tener carencias (quien tome huevos y leche está a salvo). No obstante, su déficit se puede paliar al consumir extracto de levadura y germen de trigo.

 

Vitamina C (Ácido ascórbico)

Aumenta la resistencia a las infecciones. Protege contra el escorbuto (una enfermedad que causaba estragos antiguamente, por ejemplo, entre los marinos que pasaban mucho tiempo embarcados). Ayuda en la curación de las heridas y es importante para prevenir la anemia, ya que favorece la asimilación y fijación del hierro. Además, ayuda a recuperarse de las enfermedades y mantiene sanas boca y encías.

Los fumadores, las personas que siguen tratamientos con determinados medicamentos (tranquilizantes o antibióticos), y los consumidores habituales de café o alcohol deben tomarla en abundancia.

A pesar de que se llama “ácido”, no es un verdadero ácido. Se disuelve en agua, se “escapa” de los alimentos una vez abiertos y no se almacena en el cuerpo, sino que se debe ingerir a diario, preferentemente a través de frutas y verduras crudas.

 

Vitaminas D 2 (Ergocalciferol) y D 3 (Colecalciferol)

Regulan la utilización del calcio y el fósforo en el desarrollo de los huesos y dientes; ayudan a la normalización de la sangre. Son esenciales para prevenir el raquitismo.

Solubles en grasas, se pueden obtener casi íntegramente a través del Sol. Sin ellas no se puede asimilar bien el calcio ni el fósforo. En zonas muy oscuras o con escasa luz diurna se debe suplir la acción del Sol ingiriéndolas.

 

Vitamina E (Tocoferol)

Es la vitamina antiesterilidad. Asimismo, favorece la cicatrización de heridas y es un potente antioxidante.

Soluble en grasas, pero resiste perfectamente las altas temperaturas. Es rara su carencia, pero cuando se produce puede dar lugar a abortos, cansancio y anemia.

 

Vitamina K (Filoquinona)

Imprescindible para la coagulación de la sangre. Se transforma en protrombina en el hígado. Está indicada cuando se siguen tratamientos antibióticos que destruyen la flora intestinal. Su carencia puede dar lugar a hemorragias, hepatitis, cólicos, ictericias y urticarias.

Es soluble en grasa. Es raro que llegue a haber una carencia de esta vitamina, porque es casi omnipresente.

 

Calcio

Forma el tejido óseo (de los huesos). Es necesario para la coagulación de la sangre, para activar las enzimas (los agentes que descomponen los alimentos) y las funciones de los músculos, los nervios y el corazón. Su carencia, además de lesiones en los huesos y problemas nerviosos, puede acarrear agotamiento y calambres musculares. Las mujeres embarazadas, los niños o las personas que siguen tratamientos con corticoides lo necesitan especialmente.

Es soluble en agua. Se destruye con las altas temperaturas y se oxida. Necesita a la vitamina D para poder actuar.

 

Hierro

Es necesario para la respiración de los tejidos, ya que es el encargado de transportar el oxígeno por todo el cuerpo. También es importante para el desarrollo de las células sanguíneas (formación de los glóbulos rojos). La falta de hierro produce cansancio, tristeza, depresión y el debilitamiento de la memoria. Es especialmente importante para los niños y para las mujeres en edad fértil.

Es soluble en agua y se oxida. Para su correcta asimilación, necesita a la vitamina C.

 

Potasio

Se encuentra en el metabolismo para la formación y actividades de los músculos, glándulas, nervios y tejido epitelial (de la piel) y los mantiene en equilibrio. También ayuda al sistema nervioso contra la irritabilidad. La falta de potasio puede ocasionar ataques de corazón. Es soluble en agua y se destruye con facilidad en la cocción. Si se toma demasiado sodio, se inhibe su acción, por lo que se suele recomendar no abusar de los alimentos con sal. Por otra parte, es necesario el magnesio para su correcta fijación.

 

Sodio

Se trata de un mineral necesario para conservar el agua del cuerpo, pero del que se abusa en las dietas modernas occidentales. Si bien es necesario para conservar el equilibrio entre el calcio y el potasio y para prevenir una pérdida excesiva de agua en los tejidos (la deshidratación), la costumbre de salar profusamente las comidas es un peligro, ya que se encuentra presente, en mayor o menor medida, en muchos alimentos.

Esta es la razón por la que se prohíbe el uso de la sal a las personas hipertensas, con antecedentes de problemas cardíacos o con un colesterol alto. Sin embargo, resulta imprescindible en casos en los que la pérdida de líquidos ha sido abundante e incluso peligrosa.

 

Magnesio

Se necesita para activar las enzimas y los músculos, para la estabilidad nerviosa y para formar la estructura de los huesos. Participa en la eliminación de los desechos del cuerpo. Es necesario para la retención del potasio y para la correcta asimilación de la vitamina B6. Su carencia, que no es frecuente, produce depresión nerviosa y convulsiones.

Es soluble en agua, pero no se deteriora con el calor.

 

Fósforo

Forma parte importante de los huesos y los nervios. Es imprescindible para una correcta función cerebral y para metabolizar las grasas y los hidratos de carbono. Ligado a la función de las vitaminas del grupo B.

 

Manganeso

Es necesario para poder sintetizar la vitamina C en el organismo. Vital para el crecimiento y la reproducción.

Es soluble en agua.

 

Azufre

Desempeña un papel importante en los procesos de oxidación del cuerpo y en el metabolismo de las proteínas.

Es un oxidante que se destruye a altas temperaturas.

 

Silicio

Necesario para el crecimiento del pelo, los dientes y las uñas. Se encuentra fundido en el esqueleto.

Es soluble en agua.

 

Zinc

Interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono y las proteínas. Su falta puede dar lugar a un mal desarrollo durante el crecimiento, a infertilidad y a la mala cicatrización de las heridas. Especialmente necesario para las mujeres embarazadas y las personas que beben alcohol.

No siempre se absorbe correctamente.

 

Yodo

Necesario para el funcionamiento de la glándula tiroides (la glándula que regula todas las funciones metabólicas). Forma parte imprescindible de algunas hormonas. Su carencia puede ocasionar una disfunción del tiroides, niveles altos de colesterol y cansancio, aumento de peso, estreñimiento, insuficiencia cardiaca

Sin embargo, un exceso de yodo puede llevar a efectos contrarios: un funcionamiento excesivo de la glándula tiroides, pérdida de peso, sudoración, diarreas, taquicardias y toda una sintomatología muy peligrosa. Por tanto, las personas con alteraciones metabólicas deben ser muy cuidadosas con la toma de yodo.

 

Cloro

Activa las enzimas y la secreción gástrica. Ayuda a regular y estimular la función muscular.

Se destruye a altas temperaturas.

 

Flúor

Es conocido su uso para disminuir la caries dental. Desecha fácilmente los tóxicos e interviene en el metabolismo del calcio y el fósforo.

No obstante, su exceso también resulta perjudicial: puede causar nerviosismo y manchas en los dientes. No es necesario preocuparse por él, excepto durante determinadas etapas (la infancia y la adolescencia, por ejemplo). Normalmente, el uso externo, mediante pastas de dientes y enjuagues, es suficiente.

 

Cobre

Contribuye, junto con el hierro, a la transformación de algunas sustancias, como la hemoglobina. Por tanto, contribuye a la formación y a la respiración de los tejidos.

No se suelen presentar carencias si los niveles de hierro son los adecuados.

Alimentos que curan y alimentos que matan

Alimentos que curan

En un mundo en el que se ha abandonado el cuidado de la alimentación y en el que proliferan los establecimientos de comida rápida, comida basura, compuesta por productos procesados, refinados y desnaturalizados, ricos en grasas animales y vegetales calentadas a altas temperaturas y productos cultivados en terrenos pobres en nutrientes, se hace cada vez más imprescindible volver a la alimentación natural. Debemos consumir productos lo menos procesados posible, sin conservantes ni colorantes, y de alto valor biológico, producidos sin utilizar sustancias agresivas, insecticidas, plaguicidas, herbicidas, abonos químicos, etc. Ello redundaría en una población más sana, y mitigaría las llamadas enfermedades de la civilización, colesterol, enfermedades coronarias, digestivas, diabetes, alergias y cáncer.

"Que tus alimentos sean tu medicina, que tu medicina sean tus alimentos". (Hipócrates)
* Aceitunas: Combaten el estreñimiento y los cálculos biliares. La olivas son capaces de disolver la arenilla y los pequeños cálculos de la vesícula biliar. Las sales minerales que contiene combaten la fermentación intestinal.
* Aceite de oliva: Reduce el colesterol y el riesgo de cardiopatías, rebaja los ácidos biliares y previenen la formación de úlceras. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el aceite puro de oliva está siendo adulterado en España con aceite de avellana y cacahuete, según denuncia presentada recientemente ante la Unión Europea por la Asociación Nacional de Envasadores de Aceites Comestibles.
* Ajo: Es ideal para los hipertensos. Reduce el cáncer de mama y de próstata y ralentiza la progresión de los tumores en personas que ya padecen la enfermedad. Facilita la irrigación sanguínea del cerebro, lo que protege del mal de Alzheimer e incluso del Parkinson y alivia los síntomas de depresión y fatiga.
* Alcachofa: Su consumo es beneficioso para el tratamiento de enfermedades del hígado.
* Albaricoque: Combate la obesidad y las náuseas. Los albaricoques convienen a las personas que necesitan un tratamiento al mismo tiempo tónico y depurativo. El albaricoque es alcalinizante y energético, facilita la regeneración celular y refuerza la resistencia del organismo. Además es rico en vitaminas A y C.
* Almendras dulces: Forma carnes saludables y neutralizan la acidez en la sangre.
* Apio: Limpia el organismo de toxinas.
* Arroz: Rico en fibra y vitaminas del grupo B. Estimula el sistema inmunológico y favorece la digestión.
* Brécol: Rico en calcio, vitamina C y fibra. Propiedades anticancerosas.
* Castaña: Alimenticia, activa el intestino y alivia los riñones.
* Caqui: Nutritivo y antidiarréico.
* Cebolla: Espectorante, ideal para el tratamiento de bronquitis. Anticancerígena.
* Cereza: Antiácida, combate indigestiones, anemia, gota y reumatismos. Además fortalecen la sangre, dan buen color y favorece la función renal.
* Chirimoya: Muy nutritiva.
* Ciruela: Estimula el hígado e intestino. Tiene propiedades laxantes y purificadoras.
* Dátil: Aumenta el calor orgánico y la energía nerviosa. Muy nutritivo.
* Durazno: Laxante, diurético y alcalino.
* Frambuesa: Calma la excitación nerviosa y purifica la sangre.
* Fresa: Refrescante, diurética, laxante y disolvente del ácido úrico. Las fresas además de su aroma y gusto exquisito tienen propiedades antigotosas y vermífugas. Las especies silvestres disuelven las concreciones articulares del ácido úrico. Quien cultive fresas y desee darles un sabor asilvestrado, que esparza agujas de pino alrededor de la planta.
* Gérmen de trigo: Su alto contenido en selenio retarda las señales de envejecimiento.
* Guindas ácidas: Alcalinizan la sangre.
* Granada: Antidiárreica.
* Higos y brevas: Tónicos, laxantes y purificadoras del pecho y pulmón.
* Huevo: Contiene vitamina A, D y B, hierro y proteínas. En España consumimos 10.000 millones de huevos cada año. Hay que tener cuidado con los huevos de granja. Los antibióticos y tranquilizantes suministrados en ocasiones a las gallinas de granja se trasmiten a sus huevos. Por otra parte, desde finales de los 80, los criadores utilizan harinas cárnicas para alimentarlas, a las que se añaden carotenoides para dorar las yemas y arsénico para evitar parásitos.
* Kéfir: Favorece la circulación, el sistema nervioso, equilibra la flora intestinal.
* Kiwi: Contiene 8 veces más vitamina C que el limón.
* Leche: Rica en calcio. Sin embargo, hay que tener cuidado con la leche industrial. La picaresca de los empresarios sin escrúpulos no tiene límites. Añadir agua a la leche es un fraude fácilmente detectable. Algunos prefieren adulterarla con orín de vaca, ya que sus moléculas son similares a las de la leche.
* Levadura de cerveza: Favorece la digestión, embellece la piel y ayuda al corazón a mantenerse en forma. Refuerza las defensas del organismo. Previene la anemia.
* Limón: Desinflamantes y purificadores. (Bajan un poco la tensión). Es desintoxicante, astringente y desinflamante.
* Manzana: Antiácida, activa el hígado y disuelve el ácido úrico. Se recomienda en afecciones del estómago, vejiga y riñones. Reduce el colesterol.
* Melocotón: Es la fruta más importante para los que padecen cáncer.
* Melón: Nutritivo y laxante. Se utiliza en casos especiales como emoliente, laxante y diurético. Está recomendado en nefritis y afecciones del hígado.
* Mosquetas: Fruto de rosas silvestres. Son estomacales, diuréticas y purificadoras de la sangre.
* Naranja: Alcaliniza la sangre, activan el intestino y disulven el ácido úrico. Es tónica, sedativa y purificadora. Se recomienda para las mujeres embarazadas.
* Níspero: Antiácido, laxante y anticatarral. Antidiarréico.
* Nuez: Posee la propiedad de eliminar de nuestro cuerpo todas las toxinas y de hacerlo refractario a la acción de muchos venenos.
* Pasas: Activan la combustión orgánica, van bien para el cerebro, la memoria y el riñón.
* Plátano: Alimenticio y laxante.
* Pera: Diurética, digestiva y purificadora de la sangre.
* Polen: Recomendado para la depresión, anemia, hipertensión y fatiga mental.
* Pomelo: Además de diurético es estomacal.
* Sandía: Refrescante y diurética. Está recomendada en los infectados de blenorragia, gonorrea y sífilis.
* Soja: Ayuda a prevenir el cáncer de mama, colon y próstata. Disminuye los niveles de colesterol en sangre.
* Tomate: Laxante y antiartrítico.
* Uva: Evita el extreñimiento y descongestiona el hígado. Previene el cáncer.
* Vino: Disminuye el riesgo de ataques cardíacos. Un vaso de vino con la comida protege contra algunas intoxicaciones alimentarias.

 ALIMENTOS RECOMENDABLES

Todo tipo de frutas, pero tenga presente que es preferible no mezclarlas. Sobre todo no coma juntas frutas dulces y frutas ácidas. Las populares ¿ensaladas de frutas? son mezclas incompatibles que pueden causar acidez y gases.
Legumbres y vegetales. Calabaza (se le atribuyen efectos rejuvenecedores), calabacín, tubérculos (batata o boniato, yuca, ñame, ocumo, etc.) col o repollo, coliflor, brócoli, judías verdes, guisantes, acelgas, espinacas, hojas de pira (amaranto o bledo), hojas de mostaza, nabo, apio, remolacha, pepino, cebollas, berro, pimientos, alcachofas, espárragos...
Leguminosas. Arvejas (son las más recomendables por ser remineralizadoras y depurativas), frijoles, lentejas, garbanzos, habas, cacahuete. Para evitar los gases se recomienda ponerlos en remojo, lavarlos bien y cubrirlos con un trapo mojado, dejandolos hasta el día siguiente en que ya estarán listos para empezar a germinar y es cuando se pueden cocinar, tras haberlos lavado de nuevo
Cereales integrales. Trigo, pastas de harina integral, arroz, maiz, cebada, avena, soja, millo, centeno.
Nueces y semillas. Avellanas, almendras, nueces, pistacho, sésamo, girasol, coco, linaza.
Azúcares. Melaza de caña, panela de papelón, jugo de caña, miel de abejas, azúcar natural de las frutas.
Condimentos. Comino, orégano, tomillo, romero, salvia, mejorana, laurel, albahaca, perejil, cilantro, eneldo, cebolla, cebollín, ajo, jengibre, cúrcuma, semillas de mostaza, semillas de anís, clavo, canela, azafrán, pimienta negra, onoto, ají dulce, sal con apio, hojas de menta, hierbabuena, etc.

 

Alimentos que matan

"La mesa -decía De Maistre- ha matado más gente que las guerras". Los consumidores estamos seriamente expuestos a ser víctimas de los fraudes y adulteraciones que, con demasiada frecuencia, se llevan a cabo en el proceso de producción y comercialización de los alimentos. La causa de muchas enfermedades reside en la codicia de la industria alimentaria y la negligencia o pasividad de las autoridades sanitarias. En la memoria de todos están casos como el del síndrome tóxico, atribuido al aceite de colza desnaturalizado, que se cobró 1.200 vidas y dejó inválidas a más de 4.000 personas en España.

Paradójicamente, es en los países más desarrollados donde se comete el mayor número de delitos contra la salud pública. En Estados Unidos, 60 millones de personas son atendidas cada año en urgencias con síntomas claros de intoxicación alimentaria: diarreas incontenibles, dolores y calambres abdominales, náusas, vómitos, sudoración... Para el Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), los alimentos adulterados o en malas condiciones son la causa de 9.000 fallecimientos anuales.
En España, el Ministerio de Sanidad reconoce que, año tras año, cerca de 15.000 personas resultan intoxicadas por el consumo de alimentos adulterados o en mal estado de conservación. Salmonelosis y botulismo son los casos más frecuentes. Si bien es cierto que la mitad de los casos de intoxicación se producen por una incorrecta manipulación de los alimentos en el hogar, el resto, es decir, la otra mitad de los casos, corresponde a alimentos adulterados durante el proceso de producción y comercialización, resultando los consumidores víctimas inocentes e indefensas. Éstas son algunas de las principales amenazas que se ciernen actualmente sobre la salud de los consumidores:
ADITIVOS. A menudo consumidos de forma inadecuada, los conservantes, colorantes, antioxidantes... han provacado numerosos casos de intoxicación colectiva. Muchos aditivos pueden ser tóxicos o peligrosos para la salud a pesar de que estén autorizados (ver en éste mismo número de Natural la "Guía de aditivos" que publicamos). Otros aditivos han sido prohibidos pero aún son utilizados de manera clandestina.
ALIMENTOS TRANSGÉNICOS. En diciembre de 1996 los productos transgénicos comenzaron a invadir los supermercados españoles y europeos. Maiz, soja, tomates y otros alimentos manipulados genéticamente pueden generar nuevas toxinas y alérgenos.
Con ellos se preparan el 60% de los productos que se venden en supermercados: cerveza, galletas, margarina, chocolates, alimentos infantiles, productos dietéticos...
Erwin Chargoff, a menudo mencionado como padre de la biología molecular, advierte que la tecnología de ingeniería genética supone un peligro aún mayor que la tecnología nuclear y que fácilmente puede llevar a un "Auschwitz molecular". "Yo tengo la sensación de que la ciencia ha transgredido una barrera que debería haber sido respetada..., no se puede parar una nueva forma de vida una vez liberada en el medio ambiente. Te va a sobrevivir, como a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. Semejante ataque a la biosfera es algo tan radicalmente nuevo, tan inimaginable para las generaciones anteriores, que yo sólo desearía que la mía no hubiera sido culpable de ella." Las multinacionales de ingeniería genética intentan vendernos sus productos como naturales aunque no son sino alimentos artificiales, cada vez más alienados desde su origen, y esto cuando en la Unión Europea y en los países industrializados existen excedentes de productos lácteos, de carnes, verduras y frutas "naturales". ¿Queremos realmente consumir alimentos de diseño de escaso valor gastronómico y cuyos posibles riesgos para el medio ambiente y la salud son aún desconocidos?
BACTERIAS. La presencia de Salmonella y Campylobacter en los alimentos puede provocar enfermedades diarréicas y gastroenteritis. En Europa se ha multiplicado en los últimos años el uso de antibióticos en las granjas para producir un engorde artificial de las aves de corral. A consecuencia de ello, en España el 80% de los pollos son portadores de Campylobacter. En el Reino Unido, el 30% de los pollos tiene Salmonella.
La Escherichia coli 0156 está causando estragos entre los consumidores de hamburguesas. Sólo en los Estados Unidos cada año enferman 20.000 personas, de las que 250 mueren irremediablemente.
Algunas conservas y alimentos enlatados contienen Clostridios, bacterias responsables de numerosos casos de botulismo, enfermedad que puede desencadenar la muerte por parálisis de los músulos respiratorios.
Frutas, verduras, hortalizas, lácteos y alimentos procesados a veces contienen Listerias, bacterias que pueden provocar abortos espontáneos y meningitis.
Las Estafilococos presentes en carnes tratadas, pescados, lácteos y natillas pueden producir náuseas, vómitos, espasmos, diarrea, dolor de cabeza y fiebres intensas.
GRIPE AVIAR. Procedente de Hong-Kong, el virus H5N1 sigue ocasionando numerosas víctimas mortales pese a que más de 1.500.000 pollos infectados han sido ya sacrificados.
HORMONAS. Las carnes tratadas con hormonas pueden provocar intoxicación leves, palpitaciones, dolor de cabeza, temblores, alteración de las funciones hepáticas. Los efectos a largo plazo son desconocidos. El sistema nervioso, la cabeza, el hígado y el sistema motriz pueden resultar perjudicados. En España, aún son frecuentes los casos de utilización ilegal de Clembuterol.
METALES PESADOS. Muchos pescados y frutas pueden contener metales pesados. 3.000 personas resultaron afectadas y 115 fallecieron a consecuencia de la enfermedad de minamata. Comer pescado contaminado con mercurio puede provocar la muerte. El mercurio se acumula de por vida en el organismo.
El exceso de plomo provoca anemias, problemas digestivos, degeneración del sistema nervioso y dificultades para concentrarse y memorizar.
El cadmio provoca osteoporosis, desmineralización de huesos, diarreas y dolor de riñones.
El cobre en exceso en las frutas puede provocar ansiedad, depresión, irritabilidad, hipertensión, migrañas, anemias y anginas.
PESTICIDAS Y PLAGUICIDAS. Sus residuos, presentes en frutas y verduras, afectan al cerebro, hígado y sistema reproductivo. Se acumulan en el tejido adiposo. Algunos investigadores relacionan la disminución de la calidad del esperma que se ha constatado durante la segunda mitad del siglo XX con el uso de estas sustancias. Según el estudio realizado por el Rishospital de Coopenague publicado en la revista médica "The Lancet", los hombres que sólo consumen alimentos biológicos, no tratados con plaguicidas y pesticidas, tienen un promedio de un 43% más de espermatozoides que los que ingirieron comida convencional.
PVC. El cloruro de polivinilo que se utiliza en la fabricación de botellas de agua mineral puede resultar cancerígeno. Un pequeño error de fabricación en el envase bastaría para provocar afecciones al pulmón, hígado y cerebro.
RADIOACTIVIDAD. Las fugas radioactivas contaminan los alimentos. Durante años, en un área de muchos kilómetros cuadrados en torno a Chernobil, la población ha estado privada del consumo de leche y otros alimentos irradiados. A veces se producen fugas radioactivas que son silenciadas por las autoridades, como ocurrió este mismo año en el sur de España, en las instalaciones de Acerinox. La nube tóxica fue detectada en Italia y Suiza. El exceso de radioactividad en las frutas causa leucemia, cáncer, cataratas, envejecimiento prematuro y malformaciones genéticas.
VACAS LOCAS. La enfermedad de Creutzfeldt-Jacob sobreviene tras ingerir carne o vísceras de vacuno infectado por la encefalopatía espongiforme. Desde 1988, casi un millón de reses han incubado la enfermedad en Gran Bretaña, Francia, Alemania, Portugal, Holanda, Bélgica, Suiza e Irlanda. Expertos de la O.M.S. auguran que en 10 ó 15 años se producirá una auténtica epidemia del mal de las vacas locas en seres humanos.
En España, 856 personas podrían desarrollar la enfermedad al haberles sido administrado un medicamento, el American Pulmonate II, que fue desarrollado en Gran Bretaña con plasma de un donante infectado.

 ALIMENTOS NO RECOMENDABLES

Harinas refinadas. Las vitaminas, minerales, proteínas y fibra que contienen los granos de las que proceden les son extraidos en el proceso de refinamiento. Lo que usted compra es almidón; aunque le agreguen vitaminas, (irónicamente, primero le extraen las naturales y luego le ponen artificiales), éstas no son asimilables por el organismo en la misma forma que las del producto natural.
Azúcar blanca. Tiene un altísimo contenido en calorías y ningún valor alimenticio. Las vitaminas del complejo B, calcio, hierro y minerales de la caña de azúcar le son extraidas durante el proceso de refinamiento, proceso en el cual se utilizan sustancias químicas como el ácido fosfórico, sulfito de calcio, carbonato de sodio y otras. Para poder ser asimilada por el organismo despoja a éste de grandes cantidades de vitamina B y calcio, por lo que provoca caries dentales, problemas óseos, avitaminosis y toda una serie de trastornos colaterales.
Aceites y grasas refinadas. Son productos desnaturalizados sometidos a procesos como el de la hidrogenación, que consiste en emplear un catalizador de níquel calentado para meter el hidrógeno en los átomos de carbono del ácido linolénico. Esto impide que el aceite se ponga rancio fácilmente y así puede venderse sin problemas de almacenamiento para beneficio de fabricantes y comerciantes, se elimina sabor y olor, se clarifica y se ofrece un producto final casi transparente. La hidrogenación destruye los ácidos grasos esenciales.
Productos enlatados. Piense en los meses o años transcurridos desde la elaboración de los preparados que usted compra en lata. Aparte de eso, a la mayoría se le añaden conservantes y aditivos químicos y el envase, la lata en sí, puede sufrir deterioros o alteraciones que afectan al producto.

Aplicaciones Generales de Aloe Vera

ALOE VERA EN LA BELLEZA


 

El Aloe es un ingrediente importante en muchos productos de belleza. Penetra en las tres capas de la piel (Epidermis, dermis, e hipodermis), y elimina las bacterias y reduce los depósitos de grasa que tapan los poros. Al mismo tiempo la acción de los nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas, los aminoácidos y las enzimas, estimulan la regeneración de nuevas células. Es un importante regenerador celular, cicatrizante, tonificador y de alta penetración en la piel. Usado con regularidad, evita las arrugas prematuras y retarda las propias de la edad. Reduce la medida de los poros abiertos, y se puede usar bajo el maquillaje. Como el Aloe es astringente, se ha de combinar su uso con una crema hidratante. Es un excelente filtro solar de rayos ultravioletas y elimina las manchas causadas por el sol, si se usa por un periodo largo de tiempo. El aloe, utilizado después del afeitado, da buenos resultados, ya que en pocos instantes regenera muchas de las células rotas al paso de la cuchilla de afeitar. Así usando una loción después del afeitado, dará una sensación de gran alivio. Igualmente, en este sentido, es muy eficaz utilizado después de la depilación: evita erupciones, granitos y rojeces, cerrando rápidamente los poros dilatados. También es muy efectivo en la prevención o eliminación de pequeñas estrías. Es importante, la hidratación de la piel con aceite o crema después que el aloe haya penetrado en la piel.

CUERO CABELLUDO Y PELO

  • SEBORREA. El Aloe Vera es muy eficaz en el tratamiento de este tipo de problemas. Los síntomas desaparecen desde las primeras aplicaciones.
  • CASPA. Es posible que en la primera aplicación se observe un aumento de la caspa suelta en el pelo, eso es debido a que el Aloe Vera desprende la capa adherida a la piel. Se elimina con un simple cepillado. En sucesivas aplicaciones la caspa desaparece por completo. La acción del Aloe Vera se debe fundamentalmente a su comprobado potencial de regeneración celular, creando en poco tiempo un nuevo tejido epitelial más sano, a la vez que lo nutre con su alto contenido en vitaminas, minerales, azúcares, y aminoácidos (es el único producto natural que contiene los 19 aminoácidos esenciales del cuerpo humano).
  • ALOPECIA. Usado de forma regular como loción, es un producto excepcional para evitar la caída del pelo. Por su elevado poder nutritivo podría incluso regenerar parte del cabello perdido, siempre que la raíz no haya muerto. Ideal para reactivar el crecimiento del cabello después de tratamientos de quimioterapia.
  • GOMINA. El Aloe Vera a la vez que embellece, con su efecto gomina, contribuye a reforzar nuestro cabello.

CARA Y CUELLO

  • PREPARACIÓN PARA OTROS TRATAMIENTOS. Debido a su elevado contenido en elementos nutrientes y su poder tonificante, es un buen medio de preparación de la piel para tratamientos con otros productos, sin interferir en el efecto producido por ellos. De igual forma, normaliza, vigoriza y da frescura a la piel utilizándolo después de un tratamiento agresivo (p.e. después de la depilación).
    ACNÉ. El acné es causado por una profunda infección en poros obstruidos por la grasa. Ocurre generalmente en la adolescencia, porque la piel está atravesando un proceso de cambio. Aloe Vera es muy eficaz en el tratamiento del acné, tanto si es del tipo comedónico como quístico o rosáceo.
  • ESPINILLAS Y BARRILLOS. Usar el jugo si la infección tiene carácter generalizado o el gel si es local (el gel tiene una textura más suave y cómoda de usar en zonas concretas del cuerpo).
  • ECZEMAS. Usar gel de Aloe Vera varias veces al día, dejándolo secar (para que penetre profundamente). Se recomienda mezclar con algún aceite cosmético o crema hidratante para contrarrestar su efecto astringente.
  • QUEMADURAS. El Aloe Vera puro es un excelente protector contra las quemaduras del sol, permitiendo además un bronceado perfecto, es decir, actúa a la vez como protector y activador del bronceado, ya que bloquea más del 90 % de los rayos UV , permitiendo el paso del 70 del tipo UVA. En el caso de pieles excesivamente sensibles, utilizar la leche solar Aloe vera, que tiene un factor de protección 14. Si se ha producido ya la quemadura por un exceso de exposición al sol sin usar la debida protección, aplicar el gel puro o after sun lo más rápidamente posible. El dolor, molestias y posible inflamación desaparecen en pocos minutos, y la piel recobra en 24 horas su estado normal sin que se produzcan ampollas, desprendimientos de piel, etc., siempre que se aplique frecuentemente y abundantemente en las horas siguientes a producirse la quemadura. Lo anteriormente dicho es aplicable a cualquier tipo de quemadura, bien sea de sol, de rayos UVA (Soláriums), líquidos hirviendo, e incluso ácidos, siendo necesario en este último caso, lavar antes la zona quemada con agua fría, aplicando a continuación el jugo o gel de Aloe vera. Si la quemadura es muy profunda, empapar el jugo en una gasa o algodón y dejarla actuar sobre la zona quemada. El gel de Aloe vera es excepcional en quemaduras, ya que desinfecta, hidrata, evita la pérdida de líquidos en la piel (evitando la exudación) y regenera el tejido celular perdido mucho más rápidamente que cualquier otro producto, razón por la cual disminuye la posibilidad de que queden cicatrices o marcas. Si usamos el Aloe cuando ya existen estas cicatrices, ayudará a su disminución e incluso desaparecerán si no son muy profundas.
  • ARRUGAS. Por su alto contenido nutritivo y, sobre todo por su poder de regeneración celular, el Aloe Vera es un tratamiento de elección para combatir los efectos del envejecimiento de la piel, proporcionándole tersura, elasticidad y frescor.
  • MANCHAS MARRONES. Se producen por la acción del sol sobre la piel. En realidad son concentraciones anómalas de melanina. Aloe vera restablece el equilibrio de la piel, siendo eficaz en la desaparición de las manchas marrones. No es, sin embargo, un proceso rápido. Son necesarias varias aplicaciones diarias durante un mes completo para empezar a ver los resultados.

RESTO DEL CUERPO

  • CURACIÓN DE CICATRICES. Para la reducción y posible eliminación de cicatrices, hemos de aplicar gel puro por la mañana y a la noche. Son necesarios algunos meses de aplicación, no se impacienten.
  • HERIDAS Y CORTES. Por su efecto desinfectante y regenerador celular, elimina la infección de las heridas y las cicatriza de forma extremadamente rápida sin dejar marcas. Lavar bien antes de aplicar el gel o crema.
  • APLICACIONES PARA MUJERES EMBARAZADAS. La aplicación de gel durante el embarazo y después del parto, reducirá y evitará las estrías, ya que confiere a la piel una mayor elasticidad.
  • CELULITIS. Por conferir mayor elasticidad a la piel, su tratamiento está recomendado para combatir la piel de naranja. Aplicar gel regularmente mediante masaje, preferentemente mezclándolo con algún aceite cosmético para evitar la resecación de la piel.
  • ERUPCIONES ALÉRGICAS. Al tratarse de un problema alérgico, los resultados son muy rápidos, pero puede volver a salir una vez pasados los efectos del Aloe si perduran las condiciones alergénicas.
  • VARICES. Por su elevado poder antiinflamatorio, vasoconstrictor, analgésico y regenerador celular, el Aloe vera es un buen tratamiento para las varices, reduciendo la inflamación y el dolor, regulando la circulación sanguínea. Aplicar mediante masaje ascendente gel frio relax dejándolo actuar durante 30 minutos con las piernas levantadas. El alivio será inmediato.
  • INFLAMACIONES. Su tratamiento es recomendado en cualquier tipo de inflamación, tanto las producidas por caídas, golpes, torceduras, esguinces, como las debidas a trastornos internos (retención de líquidos, gota, varices, etc.). La inflamación y el dolor desaparecen con rapidez, si bien, es imprescindible acudir a un médico especialista para recibir el tratamiento adecuado sobre el problema que causó la inflamación.
  • PSORIASIS. Se obtienen unos increibles resultados en el tratamiento de la psoriasis con nuestro nuevo producto anti-psoriasis. Los resultados son visibles a las dos o tres semanas de iniciado el tratamiento, si bien se recomienda un tratamiento combinado con jugo puro con vitaminas, ya que aquellas personas que padecen la psoriasis suelen tener un importante deficit de vitaminas A, C y E.
  • INFECCIONES POR HONGOS. Se ha comprobado la eficacia de Aloe vera en el tratamiento de infecciones producidas por hongos, especialmente:
    a) Comezón de jockey: Se presenta en la zona interior y superior de los muslos, produciendo una picazón muy pronunciada. La humedad, el calor y la fricción favorecen el crecimiento de los hongos. Debe aplicarse gel mañana y noche, produciendo alivio inmediato y eliminación de los hongos en pocos días.
    b) Pie de atleta: Es una infección de hongos frecuente en verano, que suele contraerse en piscinas, saunas y gimnasios. Produce agrietamiento en las plantas de los pies y entre los dedos, con picor, dolor y reblandecimiento de la planta del pie. En su fase aguda pueden producirse ampollas. Usar gel aplicándolo durante la noche, y mejor si se mantiene una venda empapada en el producto.
    c) Tiña: Infección de hongos en el cuero cabelludo. Aplicar el mismo tratamiento que para la seborrea.
    d) Infecciones genitales: (Levadura). Aplicar directamente el gel de Aloe vera durante la noche. Los síntomas remiten rápidamente.
    e) Aftas: Aplicar gel directamente si son externas. En caso contrario, enjuagar la boca con jugo de Aloe vera, manteniéndolo en la boca dos o tres minutos. Un par de aplicaciones suelen ser suficientes para su desaparición.
    f) Hongos bajo las uñas. Es un problema con el que tienen que enfrentarse a menudo las manicuras. Disolver dos o tres cucharadas de jugo en el agua de remojo y mantener así durante 15 minutos. Proceder después a realizar la manicura de la forma habitual. Los resultados son excelentes.
  • DESODORANTE. Una de las muchas propiedades del Aloe Vera, es absorber y reducir el olor corporal. Ideal para aquellas personas, que son alérgicas o que buscan una alternativa natural.
  • PIES CANSADOS. Es sorprendente el alivio que puede sentirse aplicando mediante masaje Aloe Vera.
  • ENFERMEDADES DE LA INFANCIA. Ya que el Aloe vera reduce la inflamación y el picor es muy útil en el tratamiento de síntomas de enfermedades de la infancia, como son la varicela y el sarampión, así como la irritación producida en los bebes por la humedad de los pañales.
  • HEMORROIDES. Reduce la inflamación y los síntomas de dolor y escozor, aplicando gel directamente varias veces al día.
  • PICADURAS DE INSECTOS, ORTIGAS Y MEDUSAS. Extender abundantemente una capa de gel en la zona afectada. El dolor y la inflamación desaparecen en instantes.
  • OTRAS APLICACIONES DEL ALOE VERA ACIDEZ DE ESTOMAGO. El Aloe normaliza el pH, reduce la acidez de estómago y favorece el equilibrio de las bacterias gastrointestinales. Además la aloemodina actúa sobre la mucosa intestinal, regulando su correcto funcionamiento.
  • AGUJETAS Y CALAMBRES. El Aloe vera contribuye a prevenir y aliviar estos incómodos dolores.
    ASMA. El asma es un problema respiratorio que suele ir acompañado de bronquitis. Durante una crisis asmática, el enfermo siente una gran dificultada para respirar y suele sentirse sofocado, con el pecho oprimido y cargado, y ha de toser a fin de liberarse de esta mucosidad. El Aloe tiene un efecto broncodilatador y ayuda a aliviar con rapidez estos síntomas. Pero también es inmunomodulante y antiinflamatorio, por lo que reduce los síntomas del asma alérgico.
  • ARTRITIS Y REUMATISMO. La artritis es una inflamación que afecta a las articulaciones, provocando rigidez y un dolor intenso. En algunas ocasiones aumenta el líquido sinovial, que lubrica las articulaciones, lo cual provoca hinchazón e impide la libertad de movimientos. El reumatismo es un trastorno inflamatorio que afecta los tejidos blandos, ligamentos, tendones y músculos que rodean las articulaciones. La capacidad enzimática del Aloe Vera favorece la completa digestión de los nutrientes, evitando la formación de sustancias no digeridas, responsables de la reacción antígeno-anticuerpo, muy común en la mayoría de los procesos reumáticos y artríticos. Además el Acido Acetilsalicílico que se encuentra en esta planta contribuye en gran medida a reducir el dolor y la inflamación que provocan los procesos reumatoides o artríticos.
  • CANCER Y SIDA. El aloe vera, gracias al acemanano, contribuye a reforzar espectacularmente las defensas de nuestro organismo fortaleciendo así nuestro sistema inmune.
  • COLESTEROL. Consumido habitualmente en forma de bebida, esta planta medicinal puede reducir los niveles de colesterol, gracias a que contiene ingredientes que lo emulsionan y facilitan su eliminación del organismo. Según algunos estudios, una dosis diaria de jugo de aloe puede disminuir el nivel de colesterol en la sangre entre 12 y 14 puntos.
  • DIABETES. El Aloe Vera estimula la producción de insulina del páncreas, por lo que los diabéticos mejorarán sus cifras de azúcar en la sangre por lo que deberán bajar la dosis de pastillas o la insulina.
  • DIGESTIÓN PESADA. Esta planta es muy rica en las enzimas de la digestión, y rehidrata y regenera el aparato digestivo, normaliza el ph (como un agente alcalinizador) y estimula la flora bacteriana, mejora la absorción de las sustancias nutritivas y la destrucción de los residuos. Elimina así mismo las flatulencias que pueden producir los fermentos gástricos.
  • DOLORES MENSTRUALES. Estos disminuyen con el tratamiento diario mediante el jugo de Aloe acompañado con zumos de frutas.
  • ESTREÑIMIENTO. El Aloe contribuye a regular el transito intestinal, pero solo se recomienda en casos de estreñimiento ocasional.
  • HIGIENE DENTAL. El aloe tiene una acción bactericida sobre la placa dental, reduce su proliferación y permite una limpieza profunda de los dientes.
  • HIPERTENSIÓN. El consumo continuado de aloe vera normaliza la tensión arterial en pocas semanas.
  • INFECCIONES VAGINALES. Para el tratamiento de las infecciones vaginales se recomienda mezclar 2 cucharadas de Aloe con 2 tazas de agua templada y lavar la zona afectada.
  • LLAGAS O ULCERAS BUCALES. El Aloe se emplea para tratar gingivitis, úlceras bucales, ampollas y herpes simple. El fosfato de manosa, uno de los ingredientes del jugo, actúa como agente de crecimiento de los tejidos y se ha comprobado su efecto cicatrizante sobre distintos tipos de úlceras, especialmente las bucales.
  • TÓNICO Y RECONSTITUYENTE. Son muchas las personas que beben el jugo de Aloe como prevención o como desintoxicante natural. Además al tener ocho calorías por cada 28 gramos de jugo, también resulta adecuado para aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento.
  • ULCERAS INTERNAS Y GASTRITIS. La úlcera es consecuencia de lesiones producidas en el tejido que protege las paredes del estómago y del intestino delgado. El áloe Vera posee efectos curativos sobre las úlceras. Se recomienda tomar un litro de jugo diario, dividido en varias tomas.
  • OTROS. Cirrosis, incontinencia nocturna, hepatitis, problemas de corazón, angina de pecho, triglicéridos, afonía,…

Obesidad

Raíces antropo- biológicas
El aspecto que presenta el conjunto de enfermedades crónico-degenerativas del género humano en un momento en el que hemos comenzado el siglo XXI nos indica que ha transcurrido mucho tiempo desde aquella época en la que el hombre primitivo se ganaba día a día el sustento alimenticio estando expuesto a tantas y tantas dificultades y peligros que le acechaban continuamente.
Nos vamos a centrar en la obesidad, una enfermedad metabólico-nutricional que ha sido considerada y valorada de manera variable a lo largo de los siglos, estando impregnada de connotaciones estéticas, culturales y sanitarias.
Se ha hablado mucho en estos últimos tiempos de las enfermedades del progreso y de la civilización que como enfermedades "postizas" parecen confirmar la creencia científica de que el hombre al apartarse de las leyes biológico-naturales por las que se rige la salud y la vida se han ido perturbando ciertos mecanismos homeostáticos o de adaptación al medio ambiente y que han originado un estado degenerativo con carácter hereditario o transmisible.
La obesidad es una enfermedad muy compleja que se presta magníficamente a un estudio antropo-biológico, ya que sus raíces partieron de un desorden progresivo desde tiempos inmemoriales, en los que la biología del hombre funcionaba perfectamente, prácticamente como la de los demás seres de la creación.
Ha "llovido mucho" científicamente desde que los investigadores Cannon y Claude Bernard confirmaron ese equilibrio interno que el hombre debe mantener para conservarse sano.
Este equilibrio sigue estando vigente en la actualidad, pero a lo largo del tiempo se han ido incorporando a este principio básico de la homeostasis otras consideraciones científicas como las que defendió Charles Darwin en su tratado de la evolución de las especies, por las que debe entenderse que el hombre como ser biológico es un ser cambiante y mutante de acuerdo con una respuesta de adaptación contínua al medio ambiente y que ha acontecido a lo largo de los siglos hasta nuestros días. Dicha respuesta de adaptación ha podido ser transmitida genéticamente a sus descendientes con miras a asegurar su supervivencia.
El profesor Hans Selyé de Canadá descubrió que esta respuesta a las dificultades y tensiones del medio ambiente y del propio medio interno sigue unas fases determinadas en lo que él llamó el síndrome de adaptación general al estrés.
El descubrimiento del "subconsciente" e "inconsciente" por Sigmund Freud confirmó que existe otra dimensión oculta en la personalidad, que ha podido explicar esas reacciones anormales que se encuadran dentro de las reacciones psico-neuróticas o psico-somáticas y que frecuentemente observamos en los humanos.
Con estas consideraciones podemos entender que el estudio de la obesidad tiene que resultar muy complejo, porque a través de estímulos -respuestas concatenadas que han venido sucediendo en el pasado- nos obliga en su valoración a dirigirnos hacia el pasado, para hacer una valoración antropo-biológica de la misma, hacia el exterior para hacer una valoración socio-cultural y ecológica, hacia el interior para hacer una valoración psicológica y finalmente hacia el aspecto energético-metabólico para hacer una valoración nutricional.
Sin pretender hacer disquisiciones especulativas el hombre primitivo mantenía unas condiciones excelentes de entretenimiento biológico continuo ante las situaciones estresantes o peligrosas. Tenía que, forzosamente, por la ley de la supervivencia y conservación de la especie, mantener un rendimiento óptimo de su cuerpo, de sus nervios y de su mente. Se daba el contrasentido favorable de que cuantas más dificultades y menos probabilidades de sobrevivir tenía, mejor tenía que desarrollar sus facultades orgánicas y psico-nerviosas, para conseguir sus alimentos, dormir, reponer sus energías y reproducirse.
El problema de la obesidad surgió cuando el hombre tenía que estar algún tiempo sin conseguir su alimento, porque era escaso, difícil de conseguir o porque había otros hombres o animales salvajes con los que se tenía que disputar la comida en una lucha competitiva.
El hecho evidente es que la naturaleza le dotó de unos mecanismos de reserva en forma de un depósito de energía (grasa) para mantenerse con vida cuando sufría periodos prolongados de hambre o de inanición. Desde un punto de vista metabólico se sabe que la glucosa se deposita en el hígado en forma de glucógeno, la vitamina C en las suprarrenales, las vitaminas liposolubles en las grasas y en el hígado y así podríamos poner un sinfín de ejemplos.
Pero lo curioso fue que al hombre le resultaba más fácil depositar la grasa y otros nutrientes liposolubles, que liberarse de ellos. De esta manera se aseguraba mejor la supervivencia de la especie, aunque se vislumbraba ya el peligro potencial de la obesidad.
Si retratamos el perfil de ese hombre primitivo en la etapa en que fue cazador, su "profesión" le obligaba a ejercitar sus músculos, agudizar su vista, su oído, sus reflejos y a dormir el menor tiempo posible, estimulando continuamente su circulación, su metabolismo, etc., lo cual le permitía mantener una morfología y composición corporal perfectas de acuerdo con sus necesidades biológicas apremiantes. Luego, en este contexto ambiental no cabía pensar en la obesidad.
El principio de ejercitar sus órganos y funciones se ha mantenido en todo su esplendor a lo largo de la primera etapa de la humanidad. Pero con el paso del tiempo, por las nuevas circunstancias culturales y del progreso, el hombre se ha ido atrofiando y en vez de adaptarse a la naturaleza ha pretendido y sigue pretendiendo que la naturaleza se adapte a él.
Sabido es que con las nuevas formas de vida y el advenimiento de la era industrial y post-industrial que se inició en Europa el hombre se ha vuelto mucho más sedentario. La máquina ha ido sustituyendo al hombre y le ha suplido en muchas de las funciones que antes tenía que desempeñar manualmente o con su propio cuerpo y los efectos de todo esto, que no merece explicarse con más detenimiento, ha originado la ingente cantidad de seres obesos que habitan principalmente en los países industrializados y superdesarrollados.
Como la obesidad tiene una relación directa con la estética corporal y con la auto-imagen lleva implícita, además, unas connotaciones estéticas y sociales. Con relación a la situación compleja del obeso ¿qué se puede hacer? Creemos que debemos hacer dos distinciones: por una parte, conocer la carga hereditaria que puede incidir sobre el obeso dificultanto o impidiendo su prevención y curación, cosa difícil de determinar, ya que es muy difícil desligar lo genético de lo exógeno, ambiental, cultural y educacional; y por otra, conocer a través de una interpretación científica actualizada lo que le ocurre al obeso desde un punto de vista energético y metabólico y que tipo de dieta o tratamiento debe recibir. Debemos decir que los tratamientos con efectos parciales o limitados no pueden funcionar porque no se suprimen las causas primarias de la obesidad. Nos referimos a dietas de moda o "productos milagro", dietas que tienen un efecto parcial y efímero tanto desde un punto de vista nutricional como psicológico, social y educacional. Todavía complica más los efectos del tratamiento si, a veces, están implicados, como se sabe, factores o intereses comerciales o publicitarios.
Para abordar el problema del obeso, debemeos hacerlo trabajando simultáneamente en varios frentes:
La nutrición
La nutrición es uno de los pilares fundamentales para prevenir y curar la obesidad. Algunas de las interpretaciones que se han dado hasta ahora sobre cuál debería ser el tipo de alimentación del obeso son parciales y limitadas y algunas de ellas antinaturales, contradictorias y desequilibradas.
Se encuentran defensores y adversarios de los diferentes sistemas nutricionales que se aproximan o bien a una alimentación más natural, más vegetariana, más crudívora o a un sistema más amplio, más omnívoro y carnívoro. En algunos casos están incluidas también consideraciones religiosas.
Finalmente van implicados también en los nuevos tiempos que estamos viviendo, aspectos consumistas, culinarios y gastronómicos.
Para conocer adecuadamente la alimentación que le correspondería al "homo sapiens" tendríamos que valorarla también desde un punto de vista cultural y antropo-biológico.
La nutrición científica ha dado pasos gigantes en las últimas décadas y ya no se considera la hermana menor de la higiene y de la medicina preventiva. No obstante, hay una cierta diferencia entre cómo comía el hombre primitivo un fruto extraído o arrancado directamente de un árbol bien nutrido y no contaminado o cuando se comía un trozo de carne fresca de un animal sano, que de por sí se nutría de vegetales y frutos, entre otras cosas saludables, y lo que come y cómo come el hombre actual. El aporte energético, plástico, vitamínico, mineralizante, etc., del alimento que consumía se regía por el principio de la complementación, el hombre obtenía del alimento lo que le faltaba o necesitaba.
Las cosas en el mundo de la nutrición cambiaron mucho desde la aparición del fuego, con el que el hombre empezó a cocinar sus alimentos, y sobre todo, a partir de la era industrial haciendo que poco a poco, los hombres hayamos ido consumiendo cada vez más alimentos cocinados, procesados, refinados, desnaturalizados, etc., y que el gusto y el paladar y las nuevas costumbres alimenticias se han ido imponiendo frente al instinto de selección certera de los alimentos que el hombre primitivo poseía, al igual que los otros animales de su entorno.
El problema que se plantea también con los sistemas de alimentación y dietas específicas es que queda mucho por investigar en el terreno científico y de la confirmación. Se desconocen muchos factores y nutrientes en el ámbito de la nutrición y metabolismo, que no han sido aún químicamente identificados. Como los procesos digestivos, asimilación y nutrición de los tejidos están relacionados a su vez con la parte psíquica y emocional de la persona, así como factores e influencias de su entrono social y ecológico, los efectos de los nutrientes se hacen incluso más difíciles de valorar.
A medida que el hombre se ha ido apartando de los hábitos de vida saludables y de la influencia de estímulos naturales favorables han ido apareciendo manifestaciones crónicas y degenerativas como la diabetes, obesidad, caries, estreñimiento, varices, arteriosclerosis, etc., que son similares según estudios comparativos de Jores y otros autores, a las que presentan animales domésticos. Por el contrario ciertos pueblos y colectividades que habitan en ciertas zonas altas y montañosas del globo, apartadas del progreso y de la civilización, como las cordilleras del Cáucaso, del Pakistán lindando con China y en el Ecuador, que viven todavía bajo unas condiciones naturales y estables, conservan una salud óptima sin obesidad y otras manifestaciones degenerativas hasta edades muy avanzadas. También es digno de resaltar el estado de salud óptima que disfrutaban los indios de Norteamérica en condiciones naturales como cazadores o agricultores y la aparición de manifestaciones degenerativas (obesidad, diabetes, etc.) cuando estos entraron en contacto con la civilización y vivieron en reservas.
Como la nutrición es el pilar fundamental de la prevención y tratamiento de la obesidad queremos detenernos un poco más en este apartado.
La nutrición como se sabe aporta energía, reconstrucción de los tejidos, regulación del metabolismo, etc. y ello lo consigue a través de los glúcidos, (azúcares) que proporcionan energía rápida o inmediata, los lípidos, (grasas) que proporcionan energía de reserva, y las proteínas y ciertos minerales, oligoelementos, biocatalizadores, etc., que tienen una función reguladora del metabolismo.
No nos debemos olvidar del agua, ya que este elemento es indispensable para la vida. Prácticamente todas las reacciones metabólicas se realizan en un medio acuoso. El agua sirve como medio de dilución, de vehículo, arrastre, transporte y evacuación de residuos tóxicos o metabólicos, etc.
Un elemento muy necesario en la nutrición, que últimamente se está considerando como muy valioso es la fibra vegetal, que estimula el funcionamiento y tránsito intestinal. Actualmente se están considerando los anti-oxidantes (vitaminas E, C, betacarotenos, bioflavonoides y ciertos minerales como el selenio, cinc, cromo, etc.) como sustancias imprescindibles para combatir y prevenir ciertas enfermedades crónicas y degenerativas como el cáncer, diabetes, arteriosclerosis, etc., y que de hecho, están muy ligadas a la obesidad.
En este contexto podemos decir que la alimentación del obeso deberá ser lo más natural posible (una buena proporción de alimentos crudos e integrales bien masticados), saludable (no perseguir sólo el adelgazamiento sino también mejorar la salud y prevenir las enfermedades), completa (con inclusión de todos los alimentos y nutrientes), variada (cambiar el repertorio de los alimentos continuamente), equilibrada (todos los nutrientes en las debidas proporciones), placentera (que incite a comer los alimentos y se sienta placer al comerlos) y que respete en lo posible las preferencias y las costumbres alimenticias o culinarias familiares o regionales.
El tratamiento del obeso debe mantener dos principios básicos: a) reducción de la ingesta calórica (dieta hipocalórica) y b) aumentar el gasto energético o calórico mediante el ejercicio físico, exposición a estímulos naturales, aumento del metabolismo basal y del poder termodinámico de los alimentos. El tratamiento dietético del obeso debe considerarse como un tratamiento transitorio y deben pasarse lo antes posible a un sistema de alimentación saludable de por vida, que esté de acuerdo con los datos antropométricos, laborales y sociales de la persona. En este sistema de alimentación permanente debe sintonizarse también con la etapa biológica de la persona (lactancia, niñez, adolescencia, senectud, embarazo, etc.) y se deben buscar siempre los efectos preventivos de la nutrición para alcanzar una vejez sana y feliz.
El tratamiento dietético de la obesidad se debe considerar con el mismo rigor científico como si se tratara de cualquier otra enfermedad metabólico-nutricional como la diabetes, arteriosclerosis, etc. Se debe atender en dicho tratamiento tanto evitar la toxemia o acúmulo de residuos metabólicos tóxicos (urea, ácido úrico, toxinas, etc.), por efecto de dietas hiperproteicas, hiperlipídicas, excesivamente carnívoras, etc., como los estados hiponutricionales o subcarenciales provinientes de dietas hipocalóricas demasiado restrictivas, anti-naturales y desequilibradas, que pueden acarrear deficiencias vitamínicas, de anti-oxidantes, de determinados minerales, etc., sobre todo en etapas biológicas críticas como en la infancia, embarazo, edades avanzadas, etc.
Lo que hay que conseguir sobre todo en el obeso es que recupere de nuevo su composición corporal correcta en lo concerniente a su parte grasa, parte magra, agua y otros elementos celulares activos, aumentando su metabolismo basal, según corresponda a su edad, sexo, peso, talla, complexión y demás datos vitales y socio-ambientales. Aumentando la masa muscular y celular activa con ayuda de ciertos nutrientes y del ejercicio físico, el obeso aparte de reducir su peso, no de una manera falseada sino de una manera saludable, puede restaurar y activar su metabolismo, quemando más calorías, consiguiéndose a su vez, una mejor regeneración celular y todo ello apoyado en unos hábitos de vida y de alimentación saludables. Por efecto de una auto-regulación calórica y metabólica más eficaz y auto-suficiente, que supondría la puesta en marcha del "ponderostato" natural, cabrá esperar que el obeso se cure y no aumente más de peso, salvo ligeras oscilaciones circunstanciales.
 
Ejercicio y actividad física
La práctica del ejercicio y la actividad física son imprescindibles para prevenir las enfermedades y para mantener un estado de salud óptimo. El ejercicio y la actividad física sirven de magnífico complemento en las dietas hipocalóricas que son las que se suelen recomendar en los regímenes de adelgazamiento.
El ejercicio físico tiene efectos favorables múltiples no sólo sobre la obesidad sino sobre la salud en general y el metabolismo energético. Mejora la digestión y asimilación de los alimentos, normaliza el apetito, calma la ansiedad y necesidad compulsiva de comer, consume calorías de más, mejora la autoestima, mejora la calidad del sueño, la seguridad en sí mismo, aumenta la fuerza de voluntad y el bienestar personal, entre otros muchos efectos. Todo ello es de especial importancia para seguir correctamente una dieta de adelgazamiento y conseguir resultados óptimos.
El hombre actual se halla en un verdadero atolladero en la práctica del ejercicio físico, ya que lleva una vida muy sedentaria por la motorización de sus desplazamientos, por el tipo de trabajo que realiza, cosa que no le ocurría al hombre primitivo.
Higiene mental
Existe una ley básica por la que se rige el bienestar mental de las personas, y es que las personas deben tener cubiertas sus necesidades básicas para sentirse sanas, tranquilas y felices. Esto coincide en parte, con la apreciación que existe hoy en día, sobre lo que se entiende por calidad de vida.
Muchas de las tendencias compulsivas a comer en exceso provienen de frustraciones o insatisfacciones de las personas, haciendo que éstas recurran a sustituir una necesidad real por otra ficticia.
En el terreno psicológico de la obesidad podemos decir que la mayoría de los obesos no se conocen lo suficiente a sí mismos. Recordemos el aforismo de Sócrates "Conócete a ti mismo".
Sin un buen conocimiento de nuestras limitaciones, frustraciones, deseos reprimidos, complejos internos, etc., no podremos deshacer esta tendencia compulsiva a comer en exceso, que suelen tener algunos obesos. La tendencia neurótico-compulsiva a comer o "picar" entre horas o con unas preferencias a alimentos insanos, cargados con un exceso de sal y picantes, unido al consabido exceso de alcohol, tabaco, café y licor, no significa otra cosa que el auxilio de una "muleta", al que deben recurrir para calmar su ansiedad o malestar interior. Se debe entender como un mecanismo de compensación o de alivio en el sentido de que si a uno le falta algo (que para la persona es valioso) lo tiene que compensar o suplir con otra cosa. La insatisfacción de un instinto la tiene que suplir o compensar con otro instinto o con otra satisfacción. La insatisfacción del amor y cariño que el hombre necesita, puede dar lugar a que ese hombre recurra a la exageración del apetito, volviéndose goloso o bulímico.
Estas puntualizaciones psicológicas prácticas nos permiten entender que para que el obeso pueda modificar su conducta bulímica o de comer en exceso, debe liberarse de su malestar psíquico, miedos, frustraciones, complejos psicológicos, etc., a través de un mejor conocimiento de sí mismo, preferentemente con la ayuda de un psicólogo o psicoterapeuta competente.
Finalizando estas consideraciones debemos decir que la raíz psicológica del mal del obeso está más bien en el "¿por qué?" y "¿para qué?" come que en el "¿qué?", "¿cómo?" "¿cuánto?" y "¿cuándo?" come y recordemos siempre que si el obeso está obligado a liberarse de la grasa superflua que no le sirve para nada, también está obligado a liberarse de sus complejos neuróticos, de sus miedos y frustraciones que operan desde el subconsciente.
 
Los ritmos biológicos
Cuando se satisface una necesidad biológica se pasa al estado opuesto. Es decir el sueño conduce a la vigilia, la tensión a la relajación, y el trabajo al descanso o viceversa. En los obesos se observa una perturbación de algunos de estos ritmos biológicos, cuyo perfecto ordenamiento y secuencias en el tiempo, indicarían una buena salud.
Después de saciar el hambre viene la sensación de plenitud. Así los animales y el hombre primitivo, se olvidaban de comer hasta que nos les entraba de nuevo el hambre. Este ritmo natural ha quedado en gran parte alterado y neurotizado en el hombre actual, el cual está acostumbrado a comer y a "picar" entre horas, por motivos sociales, neuróticos, costumbristas, etc. Esta tendencia cuando es compulsiva, resulta altamente perniciosa como ocurre en los glotones, bulímicos o neuróticos obsesivos. Nos tendríamos que acordar de nuevo sobre lo que dijimos cuando hablamos de la psicología de los obesos. 
 
Necesidades amorosas y afectivas
No somos un "yo aislado" sino más bien un "yo entre nosotros". Con esta referencia pretendemos significar lo que defendieron los psicoterapeutas Adler y Kunkel en el sentido de que debe predominar "el sentimiento del nosotros" en las relaciones con nuestros semejantes.
Probablemente una de las necesidades básicas humanas más importantes sea la capacidad de amar y de ser amado, aparte de otras necesidades afectivas y amistosas que contraemos con nuestros familiares, amigos y semejantes. Cuando el objeto amado no está a nuestro alcance, debemos cambiarlo por otro objeto más noble y elevado mediante el procedimiento de la sublimación, a fin de no quedar frustrados, reprimidos o traumatizados. Dentro del planteamiento de la perfección humana un objeto puede ser reemplazado por otro objeto superior. El amor a la amistad a un ser superior como el Dios creador, el sentido del deber cumplido pueden ser metas que sublimen las necesidades físicas y psicológicas de otros objetos más mundanos y materialistas y que no estén a nuestro alcance o los demos por perdidos. Cuando se subliman bien las necesidades físicas y psicológicas por otros valores más elevados no se producen frustraciones traumáticas ni transtornos psico-mentales que puedan originar alteraciones bulímicas o compulsivas en la conducta alimenticia.
 
 
Estímulos naturales saludables
El estar en contacto con la naturaleza y dejar que nos beneficie con sus innumerables estímulos favorables como la brisa del viento, el frescor de la alta montaña, los rayos del sol que nos calienta en invierno, la visión de un bello paisaje, etc., no sólo nos deleita sino que favorece nuetra salud psíquica y corporal.
Como ya dijimos al principio de este artículo uno de los principales motivos del deterioro del hombre actual es su distanciamiento de las influencias naturales favorecedoras, sobre todo, el que vive en la grandes urbes. El ambiente urbano artificial, complicado y estresante es perjudicial para la salud, pues produce alteraciones neurovegetativas que pueden incidir en la conducta alimenticia de las personas. La vida actual exige a veces que comamos deprisa con tensión nerviosa, una comida que es catalogada muchas veces como "comida basura" y lo que es peor aún, muy sobrecargada de grasa animal y azúcares refinados que es lo que más engorda.
El volver a la naturaleza y dejarse beneficar por ella en cuanto a la oxigenación, deportes, ejercicio o distracciones al aire libre, etc., es de suma importancia para la recuperación del peso normal. No se trata, ni mucho menos de volver a la edad de piedra, sino de disfrutar de un ambiente más natural, más saludable, libre de tóxicos, de contaminación, de ruidos excesivos, etc.
La realización profesionalUna necesidad básica que no debemos dejar de considerar es la de ejercer un trabajo digno, que a uno le guste y que esté bien remunerado con posibilidades de ascenso o de realización profesional. La autorrealización personal tiene mucho que ver con la actividad laboral o profesional que uno desempeña. Las motivaciones, realizaciones y frustraciones laborales pueden influir también en los hábitos alimenticios contribuyendo o no a que se resuelva el problema de la obesidad.
 
Resumen y conclusiones
La obesidad es una enfermedad multifactorial y complicada. Los tratamientos que se suelen recomendar para prevenirla o curarla, incluso en algunas clínicas acreditadas, resultan fallidos, cuando no perjudiciales, sobre todo si se trata de dietas "espartanas", monótonas o desequilibradas. Como los obesos no suelen ser tratados de una manera integral atendiendo a todos los factores involucrados (alimentación, psique, relaciones sociales, ejercicio físico, actividad laboral, entorno ecológico, etc.) los resultados suelen ser efímeros y en ocasiones desesperantes, sobre todo para los pacientes que van de profesional en profesional malgastando su dinero, su salud y su tiempo. A veces se suele producir un círculo vicioso con una carga creciente de angustia/ansiedad que puede acabar en un estado depresivo.
La solución de este complejo problema que no ha existido en los albores de la humanidad, cuando el hombre primitivo gastaba cada día las calorías que ingería, siendo sus mecanismos metabólico-energéticos internos completamente eficaces, está en la medicina integral que atiende a todos los factores que la previenen o curan.
 
Si el paciente obeso no sigue de una manera sincera y realista las orientaciones que se han dado en este artículo modificando y reformando su estilo de vida no podrá esperar que su problema se resulva de una manera radical y definitiva a menos que se trate de una obesidad secundaria producida por una enfermedad clínica concreta como por ejemplo el hipotiroidismo y podrá ser corregida mediante la aplicación de extractos tiroideos o la administración de yodo.
Nuestro propósito en este artículo ha sido indicar a nuestros lectores que la obesidad manifiesta o la avanzada o masiva, se consideran como una "estación término" de un conjunto de factores y hábitos de vida insanos que han incidido sobre la salud y metabolismo energético de la persona durante largo tiempo, y para corregirla hay que ir en sentido opuesto buscando en el pasado la esencia y perfil del hombre primitivo, aunque ubicado en nuestro tiempo, con las ventajas y disfrute saludables de nuestro progreso técnico científico y civilización que nos hemos ganado a pulso, a través de los siglos.
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